Al grito de "Herrera vete ya", despedía La Romareda a los suyos tras caer ante el Numancia por 1-2. Se adelantaron los blanquillos con un tanto de Henríquez, pero los visitantes lograban voltear el electrónico. Julio Álvarez y Gaffoor provocaban un gran ambiente de crispación en la grada y reabrían el debate del banquillo.
Zaragoza.- Con el ambiente de hermandad propio de los Real Zaragoza – Numancia, Paco Herrera ponía sobre el terreno de juego el once formado por Leo Franco en la portería; Abraham, Laguardia, Álvaro y David Cortés en la línea de cuatro; Acevedo y José Mari en el centro del campo; Roger, Víctor y Barkero por delante; y Ángelo Henríquez como hombre más adelantado.
Tras unos primeros minutos sin dominador claro, el conjunto numantino comenzó a monopolizar la posesión de balón y a llegar a la meta de Leo Franco. Así, lo intentaría Natalio en el minuto 9 de partido, pero su disparo se marchaba por encima del travesaño zaragocista.
Sin embargo, tendría el conjunto aragonés una gran ocasión para adelantarse. Una magnífica asistencia de David Cortés plantaba a Henríquez solo ante Raúl, pero el cuero se perdía ligeramente desviado. Contestaban los de Anquela en un saque de esquina que remataba Regalón y Leo Franco despejaba para evitar el 0-1.
Intercambio de golpes, pero sin acierto en ninguna de las dos áreas. Un Numancia muy cómodo llegaba con mucha facilidad a las inmediaciones blanquillas. De ese modo, el portero argentino volvía a salvar a los suyos sacando una buena mano tras remate de Del Pino en el minuto 23.
Anquela se veía obligado a sustituir a Antonio Tomás y La Romareda le dedicó una sonora pitada recordando su discreto pasado zaragocista. Acto seguido, Leo Franco volvía a ganarse la ovación con una doble intervención antológica a disparos de Natalio, primero, y Juilo Álvarez después.
Seguía avasallando el conjunto visitante la meta aragonesa y la afición comenzaba a impacientarse en la grada. Y es que los de Paco Herrera ofrecían muy poco sobre el terreno de juego, con Raúl prácticamente inadvertido bajo palos. Para colmo, Acevedo caía lesionado y Movilla saltaba rápidamente para evitar la inferioridad numérica.
Justo antes del descanso, habría dos sustos. Primero, una indecisión entre Álvaro y Leo Franco a punto estaba de costarle muy caro al bloque maño. Después, el colegiado anulaba el gol de Del Pino por fuera de juego. Sin tiempo para más, ambos equipo encaraban el túnel de vestuarios con una imagen muy pobre de los locales y buenas sensaciones por parte de los visitantes.
Segunda parte
Y continuaba llegando el equipo de Anquela, que desbordaba al Real Zaragoza en todas las facetas del juego. Pero el capricho del fútbol quiso que los maños se adelantaran en el marcador. Henríquez enganchaba un buen disparo para abrir el electrónico cuando peor estaban los de Herrera.
Instantes después, Natalio iba a reclamar un penalti que el colegiado no señalaba. Pasaban los minutos y los blanquillos mantenían el resultado con la incertidumbre como protagonista. Anquela hacía una sustitución para buscar la reacción soriana y Natalio dejaba su sitio a Vicente.
Por su parte, Montañés regresaba después de su lesión y era Henríquez el que abandonaba el rectángulo de juego. Seguía buscando soluciones también Anquela dando entrada a Sergi por Juanma. Así, llegaría el premio visitante. Una clara mano de Abraham dentro del área ofrecía la oportunidad de empatar a los numantinos desde el punto fatídico.
Y lo haría. Julio Álvarez aprovechaba el regalo para poner el 1-1 y noquear a los maños. La última bala de Herrera era la entrada de Javi Álamo en el lugar de Víctor Rodríguez. Pero las cosas irían a peor. Minutos después, Gaffoor remataba dentro un saque de esquina para poner el 1-2.
Con este panorama, La Romareda pedía la cabeza de Paco Herrera y cargaba contra los jugadores en forma de cánticos. Terminaba el encuentro con el 1-2 y el ambiente de crispación más claro desde que comenzó la campaña.
Al chilo de "Herrera ves-te ya", despediba A Romareda a os suyos dimpués de cayer debant d'o Numancia por 1-2. S'abanzoron os blanquillos con un tanto d'Henríquez, pero os visitantes aconseguiban voltear l'electronico. Julio Álvarez y Gaffoor provocaban un gran ambient de crispación en a grada y reubriban o debat d'o banquillo.






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