Ni siquiera la entidad de un rival como Alba Berlín asustó al CAI Zaragoza este miércoles. Los aragoneses completaban el que probablemente sea el mejor partido de su historia para acabar venciendo por 75-50. Con el triunfo, las opciones en Eurocup están más vivas que nunca, tras ganar también el basket-average a los germanos.
La primera parte del CAI Zaragoza dibujó la perfección. Sobre todo en defensa, donde ahogaba todas las opciones de un Alba Berlín que no encontraba las vías a canasta. Además, se podía ver a un equipo plenamente concienciado de la importancia de cerrar el rebote defensivo. En ataque, acierto tanto en triples, con Rudez enchufado, como fluidez a la hora de encontrar a Shermadini y Jones. Sólo una técnica discutida sobre Michael Roll acercó algo a los alemanes, que sin embargo se fueron al final del primer cuarto con una losa pesada de 19-9.
Eso sí, los problemas eran las faltas personales, con tres para el norteamericano y dos para Shermadini. Pero era el momento para que Stefansson tomara las riendas del ataque, con su coraje habitual, para disparar la diferencia hasta 30-13 a falta de 5:55, momento en el que Obradovic se vio obligado a parar con tiempo muerto. La distancia era grande, pero con el basket-average también en juego y la manifiesta irregularidad demostrada por el CAI hasta ahora, no daba para excesos de confianza. Los aragoneses se dispararon hasta +21 gracias a cinco puntos brillantes consecutivos de Sanikidze, pero los visitantes maquillaron el electrónico hasta el 39-22 al descanso.
No hay pájara
La habitual pájara de los tres cuartos del CAI Zaragoza no hizo acto de presencia en esta ocasión. De hecho, la defensa pasaba de sobresaliente a matrícula de honor, secando a los germanos en los 22 puntos durante los primeros cinco minutos de parcial. Por entonces, los de Abós estaban comandados por un excepcional Jonathan Tabu, mejorado en la dirección y tan acertado como cabía esperar en anotación. Además, Pere Tomàs y Roll se sumaban a la fiesta triplista para superar los 25 puntos de diferencia.
De hecho, llegaron a doblar a su rival con 56-28 en el electrónico, aunque en el último cuarto se entró con 58-33 tras un triple sobre la bocina de Redding. Lógicamente los visitantes trataban de reaccionar con un marcador tan en contra, pero entre Llompart, Roll y la inestimable colaboración de Albert Fontet frenaron cualquier posibilidad de remontada. Eso sí, los colegiados aparecieron para maquillar algo el electrónico, aunque nunca peligró ni la victoria ni tampoco el basket-average. Incluso Javier Marín y Laszlo Dobos se sumaron a la fiesta con minutos de calidad. Al final, 75-50, y la demostración de que el CAI Zaragoza quiere seguir haciendo ruido en Europa.






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