Monday, November 4, 2013

Morsi es trasladado a la Academia de Policía de El Cairo para ser juzgado

<p>Morsi está ya en la Academia de Policía de El Cairo para ser juzgado por incitar al asesinato</p>
AGENCIAS
Lunes, 04.11.2013
El depuesto presidente egipcio, Mohamed Morsi, llegó este lunes a la Academia de la Policía, en las afueras de El Cairo, donde comienza el juicio por su supuesta implicación en la muerte de manifestantes en diciembre pasado.
Según informó la agencia oficial egipcia Mena, un helicóptero trasladó a Morsi a la sede del tribunal, donde también están el resto de dirigentes de los Hermanos Musulmanes que serán procesados en este caso.
El helicóptero tomó tierra en la pista de aterrizaje de la Academia de la Policía, el mismo complejo que alberga el proceso contra el expresidente Hosni Mubarak, desbancado del poder en 2011.
Los otros catorce inculpados, entre ellos el vicepresidente del Partido Libertad y Justicia (PLJ) -brazo político de la Hermandad-, Esam el Arian, y el miembro de su Ejecutiva Mohamed Beltagui, llegaron al tribunal en vehículos blindados.
Las medidas de seguridad en torno a la Academia de la Policía son muy estrictas, al igual que en otras zonas de El Cairo.
El Ministerio del Interior ha desplegado a sus efectivos en las carreteras que conducen a la sede judicial y reforzado patrullas y puestos de control en el país, ante el temor a que las protestas convocadas por los partidarios de Morsi deriven en nuevos disturbios.
Todos los procesados este lunes afrontan cargos por su supuesta implicación en la muerte de manifestantes y en los incidentes desatados en los alrededores del palacio presidencial de Itihadiya el pasado 5 de diciembre.
El depuesto presidente no reconoce la autoridad del tribunal encargado de juzgarlo -la Corte Penal de El Cairo, presidida por el juez Ahmed Sabri-, por lo que su equipo legal asistirá al juicio solo como observador, pero no para defenderle, según informaron esta semana los Hermanos Musulmanes.
Sobre Morsi pesan además otros cargos cuyos juicios todavía no han sido fijados, como los de conspirar con el grupo islamista palestino Hamás, atacar a las fuerzas de seguridad e insultar al poder judicial.
Los Hermanos Musulmanes denunciaron en un comunicado que el juicio es como si "la traición juzgara la honestidad" o "la dictadura a la democracia", y pidió que siga la "lucha pacífica" contra el Ejército.

Escalada de protestas

La ilegalizada organización islámica Hermanos Musulmanes, raíz del partido de Morsi, ha prometido que incrementará el ritmo de las protestas si el depuesto presidente es finalmente condenado, y acusa al Ejército —y en particular al jefe de las Fuerzas Armadas, Abdel Fatá al Sisi de orquestar el golpe para consolidar su dominio en el país—.
Por su parte, Mohamed Morsi se ha reivindicado como presidente legítimo del país y ha asegurado que no está implicado en la muerte de manifestantes durante la revuelta contra él que culminó con su derrocamiento en un golpe de Estado el 3 de julio, según transcripciones de conversaciones en prisión publicadas por el diario egipcio El Watan.
El diario egipcio publica las transcripciones de tres conversaciones entre Morsi y destacadas personalidades políticas egipcias y extranjeras desarrolladas en prisión, como la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Catherine Ashton. El periódico destaca que Morsi se encuentra en un estado de negación, que se contradice a menudo y que su tensión y nerviosismo son evidentes.
Este domingo el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, visitó durante unas horas Egipto, en el primer viaje de un alto cargo de Estados Unidos a este país desde la destitución militar del presidente islamista Morsi.
Tras reunirse con su homólogo egipcio, Nabil Fahmi, Kerry aseguró en rueda de prensa que  Estados Unidos considera "vital" su relación con Egipto y trabajará junto a las autoridades provisionales de este país en su transición hacia la democracia. El secretario de Estado de EE UU anunció que el presidente provisional de Egipto, Adli Mansur, le escribió recientemente una carta a Obama en la que le ofrecía abrir un "diálogo estratégico", algo que Estados Unidos ha aceptado.

Relaciones debilitadas entre EE UU y Egipto

La escala de Kerry en Egipto forma parte de la gira regional que este domingo ha comenzado por Oriente Medio y el norte de África con el objetivo, entre otros, de reparar los maltrechos lazos de su país con tradicionales aliados árabes como Egipto y Arabia Saudí.
Las relaciones entre Washington y El Cairo se han deteriorado desde el golpe militar contra Morsi el pasado 3 de julio y la posterior represión de las protestas islamistas y la detención de la mayoría de sus líderes. Washington anunció ese mismo mes la congelación de parte de su ayuda a Egipto, que tan solo en el ámbito militar asciende a 1.500 millones de dólares, en un giro drástico en las relaciones con el Estado árabe, un aliado clave en la región.
Fuentes cercanas a la Administración estadounidense indicaron a la prensa que el Gobierno prevé suspender una transferencia de 260 millones de dólares al contado y otros 300 millones de dólares en garantías de préstamo, así como la entrega de helicópteros Apache y cazas F-16. Pese a esa decisión, el Gobierno estadounidense no ha calificado la destitución de Morsi como golpe de Estado, algo que le obligaría a suprimir su ayuda por completo.

Acusaciones y posibles condenas

Morsi está acusado de incitar a sus partidarios a cometer asesinatos y actos de violencia durante la protesta celebrada por la oposición frente al palacio presidencial de Ittihadiya el pasado 4 de diciembre de 2012 que se saldaron con la muerte de ocho personas, entre ellas al menos cuatro integrantes de los Hermanos Musulmanes, así como el periodista El Hoseini Abul Deif, y cientos de heridos y detenidos.
De ser declarado culpable, Morsi podría ser condenado a muerte como pena máxima, según el abogado del grupo islamista Coalición Nacional para Apoyar la Legitimidad, Mahmud Ahmed. No se descarta que pueda ser condenado a perpetua.
Junto a Morsi, comparecerán otros 14 líderes de Hermanos Musulmanes y del partido del depuesto presidente, Libertad y Justicia, entre ellos el exvicepresidente de la formación, Essam Al Arian, o el exasesor presidencial Ayman Hodhod. También se presentará ante el juez el líder salafista Gamal Saber.
Aunque Morsi comparece por los incidentes del 4 de diciembre, la Fiscalía investiga al presidente depuesto por espionaje, y por ordenar los secuestros y asesinatos de varios soldados y agentes de Policía.

El origen de la acusación

El incidente del que se acusa a Morsi tiene su origen en la declaración constitucional formulada por el depuesto presidente a finales de noviembre de 2012, por la que recibía total inmunidad ante cualquier decisión judicial. Este decreto concedía a Morsi tales poderes que opositores como el liberal Amr Hamzawy anunciaron la inminente llegada de una "absoluta tiranía presidencial".
El presidente se retractó de su decisión en diciembre de ese año, no sin que antes los opositores se concentraran varias veces para pedir su anulación. Entre estas protestas destaca la de noviembre, cuando varios grupos contrarios a Morsi protagonizaron una sentada frente al palacio presidencial que fue disuelta violentamente por los simpatizantes del jefe de Estado.

Justicia selectiva

La ONG Human Rights Watch advierte de que el juicio a Morsi está contaminado por motivos políticos. "El sistema judicial ha sido extremadamente selectivo. Hasta ahora, los servicios de seguridad egipcios, que han matado a cientos de manifestantes, operan con casi total impunidad", indicó el director de HRW para Egipto, Heba Morayef.
"En este ambiente de procesos judiciales politizados, la probabilidad de que se haga verdadera justicia es muy baja. Eso es lo que me preocupa de este juicio", añadió.
El actual Gobierno egipcio reconoce que el país atraviesa una etapa difícil, pero no duda de que tarde o temprano la democracia quedará consolidada en el país. "No se nos puede juzgar por lo que haremos hoy o mañana", indicó el ministro de Exteriores, Nabil Fahmy, a la agencia Reuters. "Pero puedo prometer que, aunque nos tropecemos por el camino, al final tendremos éxito", manifestó.
Por su parte, los Hermanos Musulmanes advierten de que cualquier condena contra Morsi supondrá una "grave escalada de las protestas". Si bien aseguró que la intención de la ahora ilegalizada organización es de manifestarse "en paz y sin el uso de la fuerza", no se descarta que otros islamistas puedan recurrir a las armas, según un alto responsable del grupo.


O depuesto president egipcio, Mohamed Morsi, plegó iste luns a l'Academia d'a Policía, en as afueras d'El Cairo, an prencipia o chudicio por a suya supuesta implicación en a muerte de manifestantes en aviento pasau.

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